02 diciembre 2009

El tabernero del infierno







Esta es una composición incómoda, trata de transmitir la desazón que envuelve al personaje a través de sus manifestaciones y medios. Consta de ocho estrofas de ocho versos dispuestos en pareja de cuartetos invertidos (ABBABAAB) (Con esto se mitiga la constante presencia dística, en una tercera parte, que hubiese generado haberlo hecho en cuartetos tradicionales, ABBAABBA; con un total de veinticuatro contra dieciséis).
Decíamos que se trata de una composición incómoda porque, desde el plano rítmico, a pesar de la tendencia heroica, abunda en antirrítmicos y aproximaciones que interrumpen constantemente el recitado fluido y melodioso. ( Con “Aquí llega”, empieza desorientando sobre cuál será la cadencia tónica del poema; luego continúa premiándose con “abrid sitio”, “da pena”,  “ten –corregido- préndete un cigarro”, “soñar tantas“, “dividió panes”, “al final todas”, “más veces”, “dos clases”, “al brillar casi”, “aquí nunca”, “saber cuándo” y “vivir justo”).
Otro de los elementos que se utiliza para conseguir la sensación de aspereza o brusquedad son las expresiones fáticas (casi vocativas) directas en grupos sintácticos breves y primarios de un interlocutor invisible (pasivo, al que no deja participar), seguidos por perífrasis distendidas amparadas en la en el resorte de los primeros:

Bienvenido, ten, préndete un cigarro; (Interlocutor invisible presente en todo el poema)
aquí podrás tomar cicuta en tarro
tan mala que ni cura ni envenena

 pero, mira; (Interlocutor invisible)
 engrasa las fracturas
y deja un gusto a hiel que muchas veces
eclipsa los estragos que padeces
a causa de soñar tantas ternuras.

Toma un trago y escucha (Interlocutor conducido, sin opción)
estas sandeces
que tengo a bien contarte si me juras
que no sabes del tipo que los curas
dicen que dividió panes y peces.

¿Tu muerte? (Interlocutor mudo)
!Al final, todas iguales¡
Ninguna duele más de diez minutos
y duele más vivir con los tributos
de matar o morir como animales.


Ya lo ves, (Interlocutor pasivo)
que la vida ni la piso
¿y ves que llore o sea desdichado?
¡No es tan malo venir al otro lado
aunque éste no sea el paraíso!


Y no vengas ahora con el cuento (Interlocutor desestimado por anticipado)
de si el bien o si el mal, o si pamplinas;
al infierno se viene si caminas
por las calles de Dios sin ir atento.
Lo peor es que aquí nunca terminas
de saber cuándo acaba ese tormento
de volver a vivir justo el momento
en que andabas doblando las esquinas.

Pero mira, (Interlocutor tomado como cómplice forzoso)
bebamos que es la hora
de dejarnos llevar por el fracaso,
y si es otro error, en todo caso,
¿Qué nos pueden hacer, aquí y ahora,

Para rematar el aspecto de literatura negra que se propone, hace acopio de sustantivos coloquieles con abundancia de consonantes sonoras y vocales abiertas (reo, bocajarro, cigarro, trago, barro, cicuta, tarro, etc.).

El mérito, de haber alguno, se encontraría en que al final de todo este despliegue de espinosas herramientas, trate de obtenerse un sentimiento empático con la figura del orador (Vestido de “perdona vidas”). Esto se pretende desde el victimismo compartido (yo ya he muerto más veces) y el fingimiento de superación con que trata de aliviar su mensaje (¡No es tan malo vivir al otro lado!) y que no documenta (no explica por qué no lo es); deja manifiesto implícitamente un rasgo de debilidad sobre su aparente fortaleza, la impotencia (gracias a la cual, transmite la misma lástima que él obtiene de su invitado novato). Es decir, el tosco tabernero nos acabará cayendo bien porque esgrime filosofías, más o menos racionales, en un gesto solidario de consolar a quien ha caído en su profunda desgracia, contra la que no puede hacer nada.

La deducción que se rescata de la posibilidad de “morir más veces” es que no estamos ante una situación literal de “almas en pena”, sino que es una alegoría de lo que los estados depresivos, episodios de derrumbamiento social, desestructuración, etc. aportan a la vida de quienes lo padecen.







4 comentarios:

Gustavo Pertierra dijo...

Bueno, amigo Segis, ya te he dicho en el foro todo lo que pensabe, pero no me cansa hacerlo y repetirlo mil veces: Eres un maestro, eso solo.
Este poema es uno de mis preferidos, junto con el otro que no recuerto, pero qu escuvho todos los días me han llevado a una adicción, que ahora se siente menos perturbada por haber dado con tu blog. Un afectuoso abrazo y mi inalcanzable admiración

Segis dijo...

Compañero Gus,

Muchas gracias por tu aliento de indudable voluntad (e innecesario exceso). Como te he comentado en alguna ocasión, no puedo ser maestro de lo que ignoro; yo no enseño poesía, soy un provocador (eso sí) para que todos la aprendamos. Tu agrado, junto con el de los demás, es impagable barómetro indicador de mi eficacia no en el arte, sino en el empeño de la provocación.

Gracias por pasar (¡Cuento contigo y tus sonetos en "Para que lo Sepas"!)

Un abrazo,

José Antonio dijo...

Una lección magistral de tu propia poesía, pero si es que las dejas en cueros, les haces hasta una radiografía, ecografía, Tac, vamos, que no hay rincón que se salve. El problema de leer tus análisis es que me reafirmo en mi ignorancia total y me digo, zapatero a tus zapatos, o sea, a otra cosa mariposa, pues estoy muy, muy, lejos de realizar algo pasable. En fin, que seguiré leyendo tus análisis y a ver si se me queda algo.
Un abrazo, Segis.

Segis dijo...

Ja, ja, ja ¿Sabes lo que ocurre realmente, Jose Antonio? Que no me atrevo a publicar análisis de trabajos ajenos (entiéndase, de los grandes) porque no me fío de que ya no quemen a la gente en las hogueras :D :D :D

No, en serio, en cierta ocasión me dijeron en un foro que no eran partidarios de este tipo de "autopsias" en sus obras porque era cómo desnudar a sus propios hijos públicamente. Pues bueno, digamos que a mí no me avergüenzan las fealdades de los míos y prefiero que, de niños, me los revise bien el médico.

Mis análisis no van a enseñarte nada (y sería ridículo tomarlos como referente dado que cada quien demanda de su trabajo valores diferentes). En realidad, los publico con el ánimo de ampliar perspectivas en la ambición de quien decide explotar otras amplitudes, a demás de la métrica exclusivamente, en la composición poética (Poniendo como ejemplo, mis vagos intentos, que no mis gloriosos éxitos).

Piensa que si estás lejos de estos esperpentos ¡Aún estás a salvo, puedes hacer buena poesía. Yo, ya estoy echado a perder! :D :D :D

Gracias, por tu paso y comentario. Recibe un abrazo,

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